noche loca


Llegó el sábado por la noche, y la verdad, no tenía ganas de salir. Desde que lo deje con mi novia no tenía ganas de nada. Vino un amigo a buscarme a casa, y al final no se como lo consiguió, pero decidí ir con él. Mientras nos tomábamos unas copas, me fui desahogando, le conté todo, y al final me sentí mucho mejor. Cada momento que pasaba me sentía más animado, y al final nos fuimos a una discoteca en busca de algún ligue. Hay que decir que aunque yo soy un chico muy guapo y con un cuerpo magnífico, las mujeres encuentran más interesante a mi amigo, pero solo es por la fama que tiene. Al poco tiempo, mi amigo ya iba del brazo con una chica muy guapa. Aunque me quedé solo, no me desanimé, y me quede, a ver que pasaba. Me fui al baño y al entrar me encontré con el mismísimo Pablo Puyol. Aunque nadie lo sabía, yo me había visto atraído algunas veces por hombres, y Pablo estaba entre los que lo habían conseguido.

Me fui al urinario de al lado de donde el estaba cual fue mi sorpresa cuando vi que me estaba mirando. Terminó y me dijo:

- Mira, llevamos la misma marca de calzoncillos- dicho esto me los enseñó y pude ver unos calzoncillos iguales que los míos, pero con una diferencia, que los suyos marcaban un paquete enorme. El se dio cuenta de que lo miraba, y me dijo:

- Lo siento, pero es que me has pillado en un momento que estaba a 100, fíjate, la tengo más dura que una piedra compruébalo si quieres- mientras hablaba, cogió mi mano y se la llevo a su paquete, donde me hizo palpar una polla durísima, lo que hizo que me pasara lo mismo a mí también. – A mi me mide 18 cm, ¿y a ti? – me preguntó. Yo en ese momento no lo sabía, pero me quede callado. Al no obtener respuesta, se acercó aun más a mi, se bajo los calzoncillos y me puso la polla sobre la mía, de manera que ambos vimos que eran aproximadamente iguales.

Se guardó su polla, y mientras seguía mirando la mía, me dijo que aquel local le parecía muy aburrido, y que seguramente nos lo pasaríamos mejor en la habitación del hotel donde se hospedaba. Acto seguido empezó a pellizcarme un pezón y a pajearme suavemente la polla. Subí en su coche, y cuando llegamos, me tiró encima de la cama, y rápidamente se desnudo, quedándose en calzones, mientras me decía que había que comprobar a quien le quedaban mejor, con lo que yo hice lo mismo. Ahora los dos estábamos en la cama en calzones, rozando nuestros cuerpos y sin poder aguantar más, nos quedamos desnudos completamente. Mientras seguíamos besándonos y rozando nuestros cuerpos, empezó a pajearme suavemente, y a jugar con mis pezones, mientras que yo me dedique únicamente a manosear ese culo tan bien puesto. Cuando quede satisfecho, pasé a tocar esa gran polla, más dura que una roca, exactamente igual que la mía. De repente note un escalofrío al ver como Pablo empezó a chupar mis pezones, poniéndoles duros, mientras tenía las manos en mi culo, el cual tocaba con gusto. Recorrió mis abdominales con la lengua, y al final llegó a mi polla. Primero la acarició, y luego empezó a lamer el capullo, suavemente, pero en esto duro poco, pues al rato se la metió toda dentro, y empezó a chupar con muchas ganas. Me corrí en su cara, y aunque la mayoría se la trago él, me dejo para chupar los restos que quedaban en sus labios, con lo que acabamos en un gran beso con lengua, y resto de mi corrida en nuestras bocas.

Pablo me dio la vuelta, y comenzó a chuparme el culo, y de repente, sin dilatar antes, me la metió toda de un golpe, lo que me hizo soltar un grito, mitad dolor y mitad placer. Nunca antes me habían follado de esa manera, y el siguió hasta correrse dentro de mi.

Acabamos los dos durmiendo abrazados en la cama, totalmente desnudos, y deseando repetir aquella experiencia, que nunca jamás olvidaríamos, por lo menos yo.

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