Todo empezó gracias a un amigo que acudió al rodaje de “Un Paso Adelante“, como extra. Allí estaba yo, admirando a mi fantasía erótica Miguel Ángel Muñoz, después de grabar la primera secuencia en que el Tito Rober aparecía con sus típicos boxers, fui al estudio donde esta su cuarto, en ese preciso momento llega él con esa indumentaria, yo no paraba de fijar mi mirada en su paquete.
Él evidentemente se dio cuenta y me dijo - “Eh! Tu, ¿que miras?” - me quede sonrojado pero él me dijo que no me preocupara, al terminar el rodaje, después de todo el tiempo mirándolo y pensando en ese encuentro, me atreví a ir a su camerino donde nos encontramos a solas, era un camerino espectacular, era como una habitación de un buen hotel, le pedí una autógrafo y me dijo – “¿Donde te lo hago?”, le enseñe un papel y me dijo - ¿Preferirías en tu pene?”, nuestras miradas viciosas se entrecruzaron solo en un pensamiento: follarnos.
Nos fuimos a su cama, donde él me empezó a desnudar y a desnudarse él mismo, a la vez que sacaba un bote de aceite muy pringoso, y me pidió que le untara y que me untase, muy morboso y excitante, ni en mis mejores fantasías me lo hubiera imaginado, le dije que si quería que le penetrar, el solo me contesto – “Déjate guiar por tu Tito Rober” - palabras que me excitaban cada vez que salían de su carnosa boca.
Me puso boca abajo y me empezó a chupar todo el culo, las nalgas, hasta pasar al ano, donde lo lamió y pringo un poco de aceite para meterme un dedo,un dedo largísimo como nunca lo había sentido, cuando empezó a estar dilatado fue metiendo mas dedos hasta tener metidos cuatro, la excitación era buena o eso creía hasta que me empezó a meter toda su polla en mi ano, polla que era gigantesca, mientras me jodía, con mis pies en sus hombros, él me pajeaba con mi polla súper dura, no la había visto así en mi vida, él me dijo quese corría y quería que me tragara todo, y así lo ice, se pajeo con una fuerza que no tarde en sentir todo caliente en mi cara deslizándose a mi boca.
Luego me dijo –“Ahora me toca a mi” -, se puso a cuatro patas y empecé a joderle mientras le pegaba en el culo, bien fuerte, quería que le advirtiera de mi corrida para bebérselo todo, y no dejo ni gota, por como le penetre, no dude en que no fue su primero vez, por la mañana me encontré en el camerino una tarjeta que decía: “Por una noche maravillosa, que se repita otra vez, Tito Rober”, junto a su numero de teléfono.