El viernes pasado salí de fiesta con unos amigos y amigas. Una vez dentro de la discoteca los perdí de vista y decidí ir al baño a ver si los encontraba, por lo menos a alguno de ellos.
Cuál fue mi sorpresa que al entrar en el baño de hombres me encontré con David de Gran Hermano. Me lo mire de arriba abajo, no podía dejar de mirarlo estaba cañón!!!, con esos pantalones ajustados, y esa camisa negra que le marcaba todo. Así que, después de pensármelo mucho decidí acercarme a saludarlo. La verdad es que es súper simpático, cosa que no me esperaba la verdad, empezamos a charlar y congeniamos mucho, salimos del baño, estuvimos bailando, me invitó a una copa, y todo fue como la seda. Lo mejorllegó a eso de las cuatro de la mañana, me dijo que se iba al hotel en el que se alojaba. Me sorprendió cuando me dijo que si quería el me podía enseñar la suite en la que estaba, yo acepté encantado.
Cuando entramos en la suite le pregunté por el baño y al entrar dejé la puerta entreabierta; el caso es que cuando estaba meando noté que alguien me tocaba, me giré y allí estaba él, tocándome la cintura y besándome el cuello. Le seguí el rollo y salimos para acomodarnos en el sofá donde empezamos a desnudarnos mientras nuestras lenguas jugaban la una con la otra. Desnudo y a mil por hora me tumbé en el sofá, David se sentó encima de mi pecho y empezó a follarme la boca con su enorme, jugoso y largo pene, era un sueño echo realidad me cogía del pelo y me la metía cuanto podía. Al cabo de un rato yo hice lo mismo con él, su cara reflejaba todo el placer que sentía. Antes de correrme nos fuimos a la cama donde me tumbó y, levantándome las piernas, me metía los dedos por el culo, primero uno, luego dos…. Cuando ya estaba listo empezó a penetrarme, ummmm jamás había sentido nada igual. David me besaba, me mordía el labio, me acariciaba mientras yo me cogía a sus fuertes brazos, me penetraba cada vez con más fuerza, hasta que sacó su irresistible pene y lo introdujo en mi boca para derramar toda su leche dentro de mí.
Cuando me desperté estaba todavía a su lado, en la cama, abrazado a él; lo miré por última vez, le besé en los labios, me levanté, me vestí y lo dejé durmiendo, fue una experiencia que de ningún modo olvidaré.